Cultivos forrajeros

Los cultivos forrajeros son esenciales para la nutrición del ganado, ya que favorecen la producción de leche, carne y biomasa de calidad. Entre ellos se incluyen leguminosas como el trébol y la alfalfa, y gramíneas como el raigrás, cultivadas en rotación, o mezclas para optimizar la productividad y la fertilidad del suelo.

La gestión agronómica tiene como objetivo maximizar el rendimiento, la calidad nutricional y la resiliencia a las condiciones ambientales. El uso de bioestimulantes durante el crecimiento vegetativo fomenta el desarrollo, mejora la absorción de nutrientes y protege a las plantas contra el estrés abiótico, aumentando así la productividad general del forraje.

La alfalfa es una leguminosa perenne valorada por su alto contenido en proteínas y su capacidad para fijar el nitrógeno, mientras que el raigrás es una gramínea resistente de rápido crecimiento y excelente productividad foliar. En mezclas, proporcionan un forraje nutritivo y resistente, apto para diversas rotaciones de cultivos.