La colza (Brassica napus) se cultiva principalmente para la producción de semillas oleaginosas y, en menor medida, para la alimentación animal. Prefiere climas templados y suelos profundos, fértiles y bien drenados, con buena disponibilidad de agua. El ciclo de cultivo abarca desde el otoño hasta la primavera, y la siembra se realiza en invierno o en primavera, según la región.

El rendimiento y la calidad dependen de la gestión nutricional y del riego, así como de la protección de las plantas, prestando atención a la uniformidad de la floración, el cuajado del fruto y el contenido de aceite.