El girasol (Helianthus annuus) se cultiva principalmente para la producción de semillas oleaginosas y, en parte, para la alimentación animal. Prefiere climas templados y soleados, y suelos profundos, fértiles y bien drenados. El ciclo de cultivo oscila entre 120 y 150 días, con floración en verano. La calidad de la producción de semillas está influenciada por la uniformidad de la floración, el tamaño de la cabeza y el contenido de aceite, que es la característica clave para el mercado.