El tomate procesado (Solanum lycopersicum) representa una de las cadenas agroalimentarias más importantes a nivel mundial. Las zonas de producción más relevantes se encuentran en Europa, con gran concentración en Italia, América del Norte, América del Sur (especialmente Brasil), Asia (China, India) y algunas regiones de África. El tomate procesado se utiliza para producir passata, productos enlatados, salsas y concentrados, contribuyendo significativamente a la economía agrícola mundial y a la disponibilidad de productos alimenticios procesados en todo el mundo. Su cultivo requiere riego intensivo y una gestión nutricional precisa. La cosecha está totalmente mecanizada y el procesamiento se lleva a cabo en pocas horas para preservar el color, el sabor y el contenido en licopeno.