El olivo de mesa (Olea europaea var. sativa) se cultiva para producir aceitunas destinadas al consumo directo, ya sean frescas o procesadas. La cosecha en el hemisferio norte tiene lugar de septiembre a noviembre, dependiendo de la variedad y del grado de madurez deseado. La calidad de la aceituna, la firmeza de la pulpa y la ausencia de defectos son esenciales para garantizar un producto comercial de alto valor, apreciado tanto en los mercados locales como internacionales.