Melón

El melón (Cucumis melo) es un cultivo típico de zonas cálidas y soleadas, sensible al encharcamiento y al frío. Su sistema de profundas raíces axonomorfas permite una absorción eficiente en suelos sueltos y bien drenados, mientras que tiene dificultades en suelos compactos o salinos. La planta presenta tallos trepadores o postrados cubiertos de pelos ásperos y ricos en savia, siendo los brotes secundarios los que producen la mayoría de los frutos.

Requiere un aporte equilibrado de nutrientes, con nitrógeno bien distribuido y abundante potasio y calcio para garantizar la dulzura y la firmeza de la pulpa. La deficiencia de calcio o el desequilibrio hídrico pueden provocar que las frutas se agrieten y se deformen. Entre las enfermedades más comunes se encuentran el oídio, la pudrición negra por Didymella, el mildiú velloso y el fusarium, especialmente agresivos en los ciclos de primavera-verano.