La uva de vino es una especie trepadora perenne que se cultiva para producir uvas destinadas a la vinificación.
Su sistema radicular puede explorar hasta un metro de profundidad, adaptándose a diversos tipos de suelo, aunque es sensible al encharcamiento y a la mala aireación.
Las partes aéreas se entrenan utilizando diferentes sistemas (enrejado superior, cordón de espuelas, Guyot simple o doble, etc.), requiriendo todos ellos un equilibrio nutricional adecuado.
El exceso de nitrógeno reduce la calidad del mosto, mientras que el potasio, el magnesio, el calcio y el boro son esenciales para la maduración, la estructura y la fertilidad.